ORGULLOSAMENTE COLOMBIANO

ORGULLOSAMENTE COLOMBIANO
ORGULLOSAMENTE COLOMBIANO.......
ENLAZADOS CON ...... http://teachereddy.blogspot.com.es/ ......
Free Shoutcast HostingRadio Stream Hosting

C H A T

LA SALSA DE JUAN MANUEL Y ALEJANDRO ONLINE

ALBERTO SHIROMA AÑO 2000 . LIKE A GODDESS WHEN SHE WALKS


01 Vino Tinto 4:21
02 Just the Way You Are 4:26
03 Like a Goddess When She Walks (Como Una Diosa Al Caminar) 4:49
04 La Flor de la Canela 4:37
05 Wave 4:13
06 Amor Eterno 4:31
07 Historia de un Amor 4:36
08 El Día Que Me Quieras 4:38
09 Besame Mucho 4:37
10 Light My Fire 4:08
11 Kimito Itsumademo 4:31

Creditos
of Like a Goddess When She Walks
Juan A. Gonzalez, Producer
Robby Krieger, Composer
Aris MartinezChoir, Chorus
Piro Rodriguez, Trumpet
Takehiko Tokiwa, Photography
Arturo O'Farrill, Piano
Luisito Quintero, Percussion, Conga, Timbales, Bongos
Pablo Santaella, Trombone
William Duval, Choir, Chorus
Juan Wust Guitar, Engineer, Mixing
Yanko, Choir, Chorus, Sound Advisor
Page Simon, Graphic Design, Illustrations
Carlos Almarán, Composer
Todd Barkan, Producer, Liner Notes
Angel Fernandez, Arranger

Sobre Alberto Shiroma,
Alberto Shiroma es un cantante «fuera de sitio»: cantaba enka (balada romántica japonesa) en Lima, mientras que practica  estilos de inspiración latinoamericana en Japón. ¿Cabría considerar esto como su particular «inconsistencia» estilística? ¿O  más bien supone una especie de vinculación sistemática con la música de las antípodas? En Perú, los descendientes de  japoneses, incluídos los de Okinawa, conforman una comunidad étnica distintiva en la cual diversas manifestaciones culturales  están organizadas con vistas a consolidar la etnicidad. La experiencia musical de Alberto en su adolescencia no es inusual  entre los jóvenes okinawo-peruanos, puesto que creció en un medio multimusical con pop hispánico, rock-pop americano, salsa y  música andina, aprendiendo la percusión hispana del cajón, la enka japonesa y el kachasi de Okinawa (música festiva para  baile. Shiroma, 1998: 109).  
De entre varias alternativas, la enka resultó la privilegiada durante su adolescencia, probablemente debido a que las  canciones populares japonesas tenían una implantación en la competición de karaoke a nivel panamericano mejor establecida y  de mayor amplitud que la danza y música de Okinawa. El marco competitivo proporciona popularidad a las actuaciones y los  participantes, incentivados a mejorar las canciones. La enka, género dominante desde los años sesenta hasta los ochenta, no  sólo era el favorito de la mayoría de los participantes, sino también la elección más segura con vistas a ganar el concurso  (sobre la escena del karaoke nipón-brasileño, véase Hosokawa, 1998). La danza y música de Okinawa son ejecutadas normalmente  en reuniones familiares como bodas, fiestas de cumpleaños o ceremonias para los antepasados. Cantar enka no contradecía la  identidad okinawa, puesto que debido a la influencia de los medios masivos las canciones populares japonesas han permeado  abrumadoramente el archipiélago desde los años treinta. Es más, volverse japonés era y es estimulado por la política de  asimilación del gobierno nipón. El hecho de que la mirada de los peruanos no distinga lo japonés de lo okinawo, sino que  etiqueten a ambos como japónes u oriental (a pesar de la asimilación político-económica y cultural de ambos) también afecta a  la asimilación de la música japonesa por parte de Shiroma, dado que lo que constituye identidad étnica es tanto cómo se ve  uno a sí mismo como, también, cómo otros lo miran a uno (o una). La diferencia racial inscrita en la apariencia física cuenta  mucho en este caso. Aún cuando un peruano de ascendencia japonesa u okinawa se encuentre inclinado hacia la música peruana o  americana, para él resultará difícil ejecutarla fuera del círculo étnico. Interpretar tal música disonaría con el estereotipo  japonés prevaleciente en Perú, y en consecuencia correría el riesgo de subvertir la identidad recibida como grupo  minoritario. 
El giro drástico desde la enka a la música latinoamericana que se produjo tras la emigración de Shiroma al Japón puede  entenderse justamente como un movimiento inverso: su afinidad con la cultura «latina» se pudo entonces poner en juego, y la  música «tropical» se acomodó bien a esta nueva identidad social. Si ser japonés/okinawo está marcado socialmente en Perú,  también lo está ser «latino» (pronunciado raten) en Japón (1). Lo que aquí cuenta no son diferencias raciales sino étnicas –en  otras palabras, culturales–, diferencias que se hallan entrelazadas con el pasado y presente migratorios de la familia  Shiroma. Igual que era «okinawo» y «japonés» en Perú, ahora es «peruano» y «latinoamericano» en Japón. 
El boom de la «world music» resultó ventajoso de cara a la popularidad de la banda, debido a que la industria musical de  Japón, estimulada por varios grupos y cantantes de Okinawa que se habían dado a conocer durante el boom a finales de los  ochenta, estaba prestando atención al movimiento emergente en las islas del sur. Curiosamente, algunas etiquetas comerciales  y ciertos comentaristas musicales estaban tratando de llamar al pop de Okinawa «la world music de Japón», indicando con ello  el halo exótico de esta música pero, al mismo tiempo, implicando la presencia de un colonialismo cultural en la relación  Okinawa-Japón comparable al de la relación de Europa con Africa, el Caribe o el mundo árabe. La intervención cultural y  económica de la industria y la prensa japonesas activó a los músicos locales, de modo que muchos grupos y cantantes juveniles  como Rinken Band, Yukito Ara o Hidekatsu se volvieron conocidos en Japón por su fusión de rasgos de estilo propios de Okinawa  como la escala local, el sanshin (un instrumento de tres cuerdas cuyo cuerpo viene cubierto por una piel de serpiente),  letras en uchinaguchi (la lengua de Okinawa), coreografías y vestuario típico, etc.; todo ello combinado con técnicas de la  música pop japonesa o internacional como la instrumentación electrónica y eléctrica, la caja de ritmos y percusión rock, la  armonización y las letras en japonés. Esta «música folk eléctrica», como el estudioso de la música popular Toru Mitsui la ha  llamado (1998: 4-6) está estrechamente vinculada con el movimiento nativista contemporáneo que tiene a su vez su correlato en  el turismo hacia Okinawa y su exotización por los japoneses.
Tomado de, http://www.sibetrans.com/
Colaborador;