ORGULLOSAMENTE COLOMBIANO

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LA SALSA DE JUAN MANUEL Y ALEJANDRO ONLINE

LUCHO MACEDO AÑO 1974 . TREMENDO BAILE CON LA SONORA DE LUCHO MACEDO (DELUJO LP 449009)







01 RIO MANZANARES
02 BAILA MI RUMBA
03 TIRAME LA PELOTICA
04 HUMO
05 BESAME PUCHUNGUITA
06 MAQUINA LANDERA
07 PUENTE SOBRE EL LAGO
08 SIN CORAZON EN EL PECHO
09 EQUIVOCADA
10 LAGRIMAS DE AMOR



Las primeras manifestaciones orquestales en el Perú aparecen

durante los turbulentos años 30 en medio de una coyuntura

política nacional inestable. Las orquestas bailables de la

época se encontraban fuertemente influenciadas por sus pares

cubanas, en especial, por las orquestas “Casino de la Playa” y

“Lecuona Cuban Boys” de Ernesto Lecuona. La admiración por la

“Orquesta Riverside”, “Habana Cuban Boys” de Armando Oréfiche

y “Afrocubanos” de Machito, motivaron a la aparición de nuevas

agrupaciones en la década siguiente. Lo propio sucedió en

otras latitudes como en la República Dominicana, Panamá,

México, Venezuela, Colombia, Puerto Rico y el resto del

Caribe. Eran los tiempos de las grandes bandas norteamericanas

que aparecieron durante y después de la segunda guerra

mundial.
En la década del 50, la música tropical, como se le conocía a

la música del Caribe, constituyó todo un fenómeno socio-

cultural en el Perú. Las orquestas de César Santa Cruz,

Charles Rodríguez, “Los Locos del Mambo” de César Augusto

Altamirano, Al La Roca, Richard Baris, Carlos Pickling, “La

Swing Makers Band” dirigida por Carlos Noya, “La Récord”,

Armando Boza, Roberto Mori, Rubén Menéndez, Eulogio Molina,

Freddy Rolland, entre otras, deleitaban a la audiencia limeña,

interpretando guarachas, merengues y boleros. Sin embargo, la

que alcanzó los mayores logros y prestigio internacional,

compartiendo honores con la legendaria Sonora Matancera fue la

del maestro Luis Young Agüero, más conocido como Lucho Macedo.

Nacido en Lima el 18 de febrero de 1930, sus padres fueron don

Luis Young, un excelente pianista, compositor y arreglista que

formó su “Orquesta Young Macedo” en 1933, de quien hereda todo

el sentimiento por la música y doña Juana Agüero, quien se

ocupaba de los quehaceres del hogar. Lucho Macedo forma parte

de aquella legión de músicos peruanos que lograron la

excelencia profesional y el virtuosismo de gran maestro. Sus

inicios los dedica a estudiar la batería y el violín,

convirtiéndose a la edad de 10 años, en un niño prodigio de

esos instrumentos.

Al culminar su etapa escolar, a pesar que la música era su

gran pasión, decide estudiar arquitectura. Sin embargo, el

interesante panorama musical de aquellos años 50, lo hace

cambiar de opinión. Recibe diferentes propuestas para trabajar

como pianista y arreglista, siendo esta experiencia

fundamental para lo que a la postre sería la esencia de su

gran éxito, su dominio excepcional en el piano.
Integró la orquesta “Panchito y sus Melódicos” que animaba el

Restaurante La Cabaña del empresario León de Monzante. Un

saxofonista argentino que llegó con la orquesta de Pérez Prado

y que se quedó en el país, Ángel Bagni, más conocido como

Freddy Rolland, fue el director de esa orquesta. Sobre el

cambio de nombre, el maestro Lucho Macedo me hizo el siguiente

comentario: “Al empresario no le gustaba el nombre de Ángel

Bagni y nos pidió que le ayudáramos a ponerle un nombre mejor.

Yo, en un arranque de gracia, propuse, que se llame Freddy

Ronald, nombre de mi hijo mayor, pero, me entendieron Freddy

Rolland. Gustó el sobrenombre y fue así como se le conoció a

mi gran amigo Ángel, ¡Qué en Paz Descanse!”.
Luego de cinco años de trabajar para diferentes orquestas,

viajó en junio de 1955 a Guayaquil-Ecuador, como parte de la

orquesta dirigida por el cubano Rubén Menéndez. Una exitosa

gira de mes y medio por el país hermano lo inspiró a formar su

propia agrupación. “Me encontraba en capacidad de dirigir mi

propia orquesta. Pensé que había llegado la hora de hacerla

realidad. Pero, tenía una gran duda sobre conformar una Sonora

tipo La Matancera o una Orquesta a lo Pérez Prado...

reflexionando sobre los costos, la logística y el repertorio,

decidí en una Sonora… además, la primera en el Perú”.

Y así fue. Reunió a un grupo de buenos músicos y después de

tres meses de ensayo, participó en el programa Concentración

de Estrellas de radio La Crónica. Un concurso de orquestas que

fue conducido por el desaparecido maestro de ceremonias David

Odría. El debut no pudo ser mejor. Fueron los ganadores

indiscutibles de ese concurso obteniendo un contrato por tres

meses para actuar en dicha emisora, a partir del 2 de

noviembre de ese mismo año.
El sonido tan parecido con la Sonora Matancera fue

impresionante. Su afinque tuvo una tremenda acogida en los

radio oyentes. Tanta fue la aceptación del público que hasta

las emisoras de la competencia los querían contratar. A fines

de noviembre fue solicitado por el director artístico de radio

San Cristóbal, Pedro Tello Cadenas, para acompañar a la ya

entonces famosa Celia Cruz, quien llegaba por primera vez al

Perú. Celia le comentó: “Mire maestrito, estoy tan feliz

porque no tenía la menor idea de que aquí en Perú se tocara

tan bien la música cubana. Parece que estuviera con La

Matancera. No tiene nada que envidiarle. Me ha dejado

impresionada. Lo felicito”. El espectáculo con Celia Cruz fue

sólo el inicio de lo que posteriormente vendría, grabar en el

prestigioso sello disquero MAG del ingeniero Manuel A.

Guerrero y la definitiva consolidación como la mejor

agrupación de música tropical en nuestro medio.

Con los años, ese éxito traspasó fronteras, pues sus

grabaciones fueron editándose en el extranjero. Sellos

disqueros como: Peerless de México, Sonus de Venezuela, Discos

Victoria de Colombia, registraron verdaderos ‘records’ de

ventas. Sus versiones de: “La Boa”, “No, no, no”, “Margot”,

“Dame bururú”, “No vuelvo”, “El mujeriego”, “Compay Lobo”, “La

Bambaita”, “Yo no bailo con Juana”, “El manotón”, “Cara

sucia”, “Baila mi rumba”, “El último bembé”, “Ave María Lola”,

“Pachangueando”, “Moliendo café”, “Botaron la pelota”, “Mambo

borracho”, “Bésame mucho”, “No hay amigos”, “Burbujas”,

“Delirio”, “El sonsonete”, “Mi velerito”, “Descarga Sonora”,

“La Pachanga”, “Estamos chao”, “La pitita”, “La pollera

colorá”, “Sabor a mi”, entre otras, fueron magistralmente

arregladas por el maestro Lucho Macedo.
Debo detenerme en este punto para analizar el éxito que llevó

al maestro Macedo a liderar una de las bandas más interesantes

e importantes del mundo de la música latina. Si bien en sus

inicios imitó el sonido de la Sonora Matancera, también es

cierto, que en pocos años logró diferenciarse de la agrupación

cubana por el uso de unos arreglos más sofisticados y la

presencia de algunos solos instrumentales con ciertos giros

jazzísticos. Su piano marcó la diferencia. Recorría el son o

la guaracha con la misma facilidad que el jazz o la música

clásica. Sus solos de piano fueron tremendamente efectivos,

siempre atacando el montuno e incitando al bailador a

despojarse de sus mejores recursos. “Bésame mucho” de Consuelo

Velásquez es un ejemplo de su inigualable virtuosismo. El

mismo que conoceríamos años después con el salsoso estilo de

Richie Ray.

En febrero de 1962 viaja por primera vez a los Carnavales de

Caracas-Venezuela. Su Sonora fue recibida en el aeropuerto de

Maiquetía, como un caso único en la historia, por toda una

multitud que coreaba sus temas y que poseía una banderola que

decía: “Bienvenidos Sonora Lucho Macedo”. En mi reciente viaje

a Venezuela pude conversar con quien es una autoridad musical

en Caracas, el señor Enrique Bolívar Navas, quien me contó

sobre el impresionante recibimiento que en aquel entonces tuvo

Lucho Macedo y sus músicos. “La orquesta de Víctor Piñero, en

la pista de aterrizaje, los recibió interpretando el vals

peruano “Estrellita del Sur” y luego “Alma Llanera”, en medio

de los fanáticos que se encontraban en el lugar”. La llegada

de Lucho Macedo fue todo un acontecimiento en Venezuela y así

lo destacó el diario El Nacional, que dedicó una edición

especial titulada Los Incas del Ritmo en Caracas con fotos y

comentarios alusivos a la trayectoria de la agrupación

peruana.
A partir de esa fecha los contratos al exterior fueron

presentándose cada vez con mayor frecuencia. Viajó a los

Carnavales de La Paz-Bolivia y a las Ferias de Cali-Colombia,

en reiteradas oportunidades, siempre con el éxito

consiguiente.

En 1971, ingresa al restaurante turístico El Tumi donde

permaneció por tres años. Durante todo ese tiempo, acompañó a

las máximas figuras del género que visitaron Lima como:

Xiomara Alfaro, Roberto Ledesma, Miguelito Valdez ‘Mr.

Babalú’, Nelson Pinedo, Carlos Argentino, Leo Marini, Celio

González, Celia Cruz, Olga Guillot, Rolando La Serie y el gran

Tito Rodríguez, con quien grabó el sensacional LP 25

Aniversario. Esa producción con el tiempo se ha convertido en

fiel testimonio de la excepcional dirección orquestal del

maestro Macedo.

En 1975, viaja a Nueva York para presentarse junto con otros

grupos de fama mundial en el Madison Square Garden. En esa

ocasión alternó con las Estrellas Alegre, Johnny Pacheco,

Ricardo Ray y Daniel Santos, entre otros. Este último tuvo un

gesto muy especial con el maestro Macedo, a quien presentó

diciendo: “Por su tamaño podría ser mi hijo, pero por su

talento podría ser mi padre”. En aquella ocasión la Sonora

estuvo integrada por Carlos Hayre (Bajo), Coco Lagos (Congas),

Richard Macedo (Timbal), Emilio Chulli (Trompeta), Tomás

Rebata (Trompeta), Tito Chicoma (Trompeta), Mocho Bustamante

(Guiro y Clave) y sus cantantes, Manolo Castro y Rosita

Negreiros.

A su retorno de Nueva York, influenciado por la onda salsera

que desbordaba la ‘Gran Manzana’, decide producir un disco en

homenaje a Richie Ray, se tituló Sonido Bestial. El disco

tiene un detalle especial, no fue grabado para el sello MAG, a

pesar de su contrato vigente con esa discográfica, sino para

el sello FTA y, a fin de no tener problemas contractuales, el

disco fue presentado como la Orquesta Salsa Latina dirigida

por Luis Young Agüero. Lamentablemente, esa característica de

cambio de nombre no ayudó a la promoción del disco quedando

totalmente en el abandono radial. Soy de los pocos que deben

tener esa producción y puedo confirmar categóricamente, que es

de los mejores discos producidos en aquellos gloriosos años

70, cuando la salsa estaba en plena expansión.

Años después, en 1987, regresó a Nueva York con su cantante

Manolo Castro para integrar una agrupación de estrellas

dirigida por el maestro Johnny Pacheco, quien era gran

admirador de su Sonora. Pacheco tuvo palabras muy elocuentes

con respecto a la calidad del maestro peruano, como músico

profesional y director de primera línea. Alternó en esa

oportunidad con la orquesta de Joe Quijano, quien tenía de

pianista al gran Charlie Palmieri, con Canelita Medina de

Venezuela y de “Cali Charanga” de Colombia. Esa presentación

fue un momento importante para la carrera del gran pianista

quien, hasta ese momento, llevaba más de 30 años como director

de orquesta.

Sin lugar a dudas, el maestro Lucho Macedo es el músico

peruano de mayor trayectoria y reconocimiento internacional.

Sus discos a pesar del tiempo de grabados siguen vigentes en

el mercado latino de los Estados Unidos. Este hecho le

permitió recibir en 1996 el importantísimo trofeo mexicano “Al

Prestigio Comercial y Mejor Imagen”. Del año 1997 al año 2001,

fue galardonado con el “Sol de Oro a la Excelencia” y

finalmente, en el año 2002, le otorgaron el trofeo “Galardón

Mundial a la Calidad Siglo XXI”.
Hoy dedicado también a la enseñanza musical, el maestro Lucho

Macedo, integra una de las agrupaciones que, a decir de

muchos, ostentan el grado de “Leyendas del Ritmo”. Agrupación

dirigida por el timbalero Oscar Nieves Cornejo y que rescata

aquellos ritmos que hoy difícilmente pueden escucharse. Hace

algunas semanas fue el especial Descargas: Hoy Como Ayer y

posteriormente, Tributo a las Charangas. Esta última integrada

por los maestros Antonio Correa (Congas), Fernando La Torre

(Bajo), César Vivanco (Flauta), Héctor Cortez (Violín), Ruy

Maldonado (Violín), Carlos Uribe (Voz), Coco Auyón (Voz),

Orestes Avendaño (Voz), en la dirección Oscar Nieves (Timbal)

y Lucho Macedo (Piano).

Ver al maestro Lucho Macedo tocar el piano es todo un

espectáculo. Derrocha vida y alegría, sabor y sandunga,

calidad y excelencia. Desde nuestra página Mambo-inn.com le

extendemos nuestro afectuoso saludo y felicitación por sus

exitosos 50 años brindando alegría y satisfacción a sus

innumerables fanáticos que, ayer como hoy, siguen deleitándose

con su ‘Fabulosa Sonora Macedo’..

Por: Enrique Vigil Taboada
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