ORGULLOSAMENTE COLOMBIANO

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LA SALSA DE JUAN MANUEL Y ALEJANDRO ONLINE

ALFREDO LINARES Y SU ORQUESTA . BOOGALOO EN AMBIENTE (ADRIA MAP 91)






BIOGRAFIA


01 BOOGALOO EN AMBIENTE
02 LA SONORA LLEGO
03 COMO YO NO HAY DOS
04 PERUVIAN GUAGUANCO
05 CONGALANQUE
06 YO TRAIGO BOOGALOO
07 PROBANDOLO SE SABE
08 LINARES BLUES
09 SABOR TROPICAL
10 TUTU TATA


REEDITADO PARA EE UU


Por: Enrique Vigil Taboada

En artículos anteriores hemos señalado, siguiendo nuestro
recuento histórico de la salsa en el Perú, el importantísimo
rol que tuvieron cantantes, músicos, orquestas y productores
durante la década de los años 50. La gran calidad a la hora de
grabar e interpretar las guarachas y otros ritmos cubanos,
puestos de manifiesto en las innumerables producciones
musicales que editaron los sellos SONORADIO, MAG, EL VIRREY y
otros, demuestran el buen nivel y la excelente preparación que
existía. Sin embargo, fue en el decenio siguiente que
aparecieron en la escena musical nuevos y extraordinarios
talentos. Aquellos que marcaron la pauta y enriquecieron el
período con aportes novedosos, creativos y muy originales.


Los años 60 fueron de enormes cambios políticos y sociales, por
consecuencia, la música, como un arte popular que narra las
costumbres y vivencias de un pueblo, no podía quedarse al
margen de los acontecimientos. En Nueva York, la pachanga,
ritmo de moda creado por Eduardo Davison y último en salir de
Cuba, decae en el gusto popular. El famoso salón de baile, El
Palladium, que permitió el desarrollo musical de las grandes
bandas de Machito, Puente y Rodríguez, cierra definitivamente
sus puertas tras la suspensión de su licencia para vender
licores. La charanga, que fue la alternativa ante la decadencia
de las ‘big bands', se vió desplazada por el pop-rock
internacional. Los Beatles visitaban la ciudad y causaban furor
en el mundo. Se presentaba entonces, un período de transición
donde surgen modestas orquestas latinas que imprimieron un
estilo rajado y violento. Jóvenes músicos que desde el barrio
no dejaban de experimentar y buscar nuevos rumbos. Así, asoman
nuevas sonoridades como el boogaloo, mezcla rítmica del pop, el
rhythm & Blues y la cadencia caribeña, que daría paso en los
siguientes años a toda la explosión salsera.
 
En Lima, esas nuevas expresiones caribeñas se asumieron de
inmediato por los jóvenes músicos peruanos. Es en este contexto
que aparece una figura fundamental para la salsa en el Perú. Un
extraordinario pianista, compositor, director, productor y
arreglista, que representó una corriente identificada como la
“otra salsa”, más auténtica y original, realizada con
escasísimos recursos, al margen de los grandes intereses
comerciales y sin el mínimo apoyo de los medios de
comunicación. Aquella que sin esfuerzo entró directo al corazón
del barrio y se ganó al melómano más duro. Es la “Salsa de
Verdad” de Alfredo Linares.
El maestro Linares, llamado también Alfredido ‘El Bravo', nace
el 27 de enero de 1944 en el distrito de Barrios Altos, en
Lima, Perú. Su padre, don Ángel Mariano Linares Salas, un
arequipeño del campo, que se especializa en la refacción y
afinación de pianos y, su madre, doña Saucedo Veneces,
trujillana amante de las artes, fueron su gran influencia
musical. En entrevista reciente, el maestro Linares nos
comentó: “Mi padre llegó a tener hasta dieciocho pianos en su
taller, mientras que él los reparaba, yo me ponía a jugar con
el teclado, a tratar de tocar, ahí empezó mi gran inclinación
por la música y, como no podía ser de otra manera, del piano”.
Recomendado por el Ministro de Justicia y Cultura de aquel
entonces, ingresa al Conservatorio Nacional a la edad de diez
años, luego que éste, en una actuación, lo escuchara tocar
música folclórica en el piano. En esta etapa de su vida, de
estudios y preparación, analiza los estilos de Peruchín, Bebo
Valdés y Lino Frías, grandes pianistas cubanos, de quienes a lo
largo de su vida se sentiría muy influenciado. A la par con sus
estudios, tentaría suerte en diversas audiciones para músicos
aficionados; siendo calificado en una de ellas, para trabajar
como pianista regular en concursos organizados por una emisora
local de radio. Es así que, en una tarde de concurso, conoce a
Mané Nieto, pianista panameño integrante de la orquesta del
saxofonista Armando Boza, que admiró por su forma de tocar la
música caribeña y con quien después trabajaría, arreglando y
componiendo. En 1957, su padre, que ya había formado la
orquesta Linares, fallece dejándole la responsabilidad de la
agrupación. Tiempos difíciles para el adolescente Linares que
ya a los trece años de edad mostraba un virtuosismo único entre
los pianistas de su generación.
Al inicio de la década de los 60, Alfredo Linares ya es un
músico egresado del Conservatorio Nacional, así como un
reconocido pianista, arreglista y director de orquesta,
solicitado por la gran mayoría de agrupaciones nacionales. Su
permanente capacitación le permitió dominar diferentes
instrumentos, entre ellos: el bajo, vibráfono, guitarra,
trompeta, saxo, flauta, congas, bongó y timbales. Al respecto,
acotaba el maestro: “Estudiarlos fue parte de mi formación como
orquestador… ya uno sabe con conciencia lo que el instrumento
necesita, pide y lo que puede dar”.

La música producida en aquellos días estuvo determinada
básicamente por su espectacularidad. Grandes recitales,
extraordinarias bandas, magníficos músicos y con Cuba como
protagonista principal. En Lima, los músicos cubanos radicados
en el país, ayudaron acrecentar el gusto por sus ritmos,
logrando entre los melómanos enorme pasión por ellos. Llegaron
Pérez Prado con sus mambos y la Sonora Matancera con sus
guarachas. Lo más grande de la música tropical, como se le
conocía al ritmo en aquel tiempo. También llegaron Machito, la
Casino de la Playa , los Lecuona Cuban Boys, Benny Moré,
Rolando La Serie , Miguelito Valdés, entre otros. Sin embargo,
la Sonora Matancera , la legendaria institución, se llevaba
todos los créditos y las pasiones.
Como lo señalamos en nuestro artículo sobre Lucho Macedo y su
Fabulosa Sonora , la influencia de la Matancera fue
determinante para las organizaciones musicales peruanas que, en
su mayoría, asimilaron su formato, logrando muy interesantes
resultados. También destacaron las sonoras, de Armando Boza
(panameño radicado en el país), la Sonora Sensación de Mario
Cavagnaro y la Sonora Antillana de Ñico Estrada, con quien el
joven Alfredito Linares graba el tema “En el Nombre de Dios” ,
siendo ésta su primera experiencia discográfica. Con Ñiko
Estrada grabó tres producciones y realizó giras al interior y
al exterior del país acompañando a un sin número de cantantes.
“Viajamos a Buenos Aires en 1965 y tuvimos muy buena acogida
con el tema “A la Calle 13” , un tema colombiano… en Argentina
gustan mucho de la cumbia por eso el tema pegó bastante….
también en otra oportunidad alternamos con Tito Rodríguez y
Nelson Pinedo”.

Simultáneamente, el bajista Pepe Hernández, director de la
banda El Combo de Pepe, le da la oportunidad de grabar en el
sello Sudamericano, como Linares y su Sonora, su primer 45 RPM,
una guarachita titulada “El Pompo” en la voz de Víctor Fuentes,
que sonó muy bien en las fiestas y emisoras locales.


Sonidos Emergentes


Ya apuntamos que éste fue un período de transición, un momento
en el que la necesidad de cambio obligó a los músicos latinos
en Nueva York, crear un boogaloo, que compitiera a la par con
el pop internacional, que se identificara con el barrio y
consiguiera el éxito alcanzado por otros géneros. Sin embargo,
no fue la única salida. El jazz también se hizo presente para
marcar sus influencias. Así, los jóvenes músicos empezaron a
experimentar, utilizando el son como plataforma, en una suerte
de taller cerrado donde desarrollaban unas descargas musicales
que les permitían encontrar diferentes formas sonoras, creando
precisamente, lo que hoy llamamos ‘descargas'. Los líderes de
entonces, aquellos que hasta hoy nos siguen regalando su mejor
repertorio fueron: Tony Pabón (a quien se le atribuye el primer
boogaloo tocado en la radio neoyorkina), Pete Rodríguez, Ray
Barretto, Ricardo Ray, Johnny Colón, Joe Cuba, Eddie Palmieri,
Héctor Rivera, Los Hermanos Lebrón, Joe Pastrana, Charlie
Palmieri, Johnny Pacheco, Tito Puente, La Lupe , Joe Quijano,
Las Estrellas Tico y Alegre, entre otros tantos.


Sucede, pues, que para los músicos y melómanos peruanos, el
boogaloo siempre sonó extraño y lejano. Sus letras, llenas de
frases y giros, que iban por igual del inglés al español, en lo
que se conoce como ‘spanglish', permitieron llegar a esa
conclusión. El ‘spanglish' visto desde Latinoamérica, en el
Perú, no se entendía claramente. Es así, que los músicos que
asumieron esa expresión en Lima, no se ajustaron al estricto
esquema neoyorkino, plano y a veces sin clave, sino que fué
utilizado sólo como una etiqueta, una marca promocional. Los
temas que contenían dichos títulos, por el contrario, fueron en
una onda más típica, incorporando sonoridades del jazz y
logrando que sus montunos culminen en sensacionales descargas.
Respecto a este tema el maestro Linares nos comentó: “… Que
sonáramos diferente a Nueva York, fue básicamente por la
influencia jazzística que le imprimimos a los temas… un
concepto musical que manejamos y gracias a Dios resultó
beneficioso para definir nuestro estilo”. En todo caso, queda
como testimonio auditivo de lo argumentado, las dos primeras y
extraordinarias producciones del maestro Alfredo Linares y su
Sonora.



El disco

Una interesante oferta de Manuel A. Guerrero, propietario de la
disquera MAG, permitió que el maestro Linares grabara sus dos
primeros discos. El primero de ellos fue El Pito (MAG - LPN-
2210, Año 1968), que incluyó temas como: “María La O ”, “El
Tiburón”, “Extraños en la Noche ”, “Cool”, “Cadenciosa”,
“Descarga”, “Mi Guaguancó”, “Sin tu Querer”, “Juventud del
Presente”, “Que Mala Fue Esa Mujer”, “Maggie” y el tema que da
título al disco, “El Pito” , un excelente arreglo en ritmo de
pachanga, efectivo e interesante, tanto o más que la versión de
Joe Cuba. El tema empieza con el grito clásico de “Oye, y ese
pito”, suenan los silbidos al unísono de Rolo Bernal, Benny del
Solar y Tony de Cuba, arranca el tumbao del piano y en el
montuno el coro dice: “Linares viene tumbando, sabroso tumbao”.
Seguidamente, el cantante Raúl Ducos, a manera de conversación,
nos dejaba bien en claro que, ése era el pito de Alfredito. El
disco fue un verdadero éxito, traspasando las fronteras y
llegando a Colombia, vecino país que posteriormente se rindió
ante el genio indiscutible del maestro Linares.

Su segunda producción fue, Yo Traigo Boogaloo (MAG - LPN-2316,
Año 1969), e incluyó: “Boogaloo en Ambiente”, “ La Sonora Llegó
”, “Como Yo No Hay Dos”, “Peruvian Guaguancó”, “Congalenque”,
“Probándolo se Sabe”, “Linares Blues”, “Sabor Tropical” y “Yo
Traigo Boogaloo” . El disco, producido con indudable calidad y
buen gusto, tuvo arreglos muy cercanos en la nueva onda
salsera, logrando el reconocimiento del melómano. Mucho tuvo
que ver el cantante, que para este disco no fue otro que Víctor
‘Kiko' Fuentes, un sonero peruano de los mejores, con un estilo
oportuno, realmente salsero y caribeño. Ha grabado varias
producciones que demuestran su sabroso e insuperable estilo.
Integraron también la banda: Tomás Oliva (Trompeta), Oswaldo
Díaz (trompeta), Beto Villena (Trompeta), Alberto Castillo
(Flauta), Mario Allison (Timbales), Coco Lagos (Congas), Joe Di
Roma (Bajo), Charlie Palomares (Vibráfono), César Gonzáles
(Coro), Carlos Muños (Coro), Benny del Solar (Coro) y
Melcochita (Coro).



Como era de suponerse, sus discos en MAG, grabados con
tecnología de punta para la época, lograron un éxito
impresionante, también fueron distribuidos en Ecuador,
Colombia, Venezuela y Panamá, lo cual permitió fuera
considerado entre los mejores exponentes de la música tropical
y la salsa peruana. Participó en diferentes producciones como
arreglista y productor musical. Colaboró en el primer disco de
José ‘Pepe' Hernández, El Combo de Pepe (IEMPSA - LPN-1823,
1968), como pianista, compositor y arreglista. También estuvo
con Coco Lagos en sus discos, Descargas (MAG - LPN-2018, Enero
1968) y Ritmo Caliente (MAG - LPN-2338, Diciembre 1968). Fue
parte fundamental de la banda de Papo y su Combo Sabroso “ La
Trombanda ”, la primera orquesta a base de trombones que tuvo
el Perú, la cual se encargó de formar y estructurar. Y entre
otras, participó en espectáculos de jazz organizados por Jaime
Delgado-Aparicio. “En esos momentos nos juntamos, porque había
que acompañar a un cantante canadiense, y estuvo Nilo Espinoza,
saxo tenor, Mario Escobar, buenísimo saxofonista chileno, Cocho
Arbe, magnífico baterista, Jaime, que le dio por tocar el bajo,
y yo el piano….tocamos para la Feria del Pacífico”.

Colombia Te Canto



Se abría la década de los años 70. Los contratos para el
maestro Alfredo Linares se multiplicaban geométricamente. Su
fama ya era reconocida en Chile, Argentina, Ecuador, Colombia y
Venezuela. En un inicio, fue contratado por el Hotel Humbolt de
Guayaquil para organizar una agrupación orquestal.
Seguidamente, viajó a Santiago de Chile y a Buenos Aires, donde
cumplió varias presentaciones muy concurridas. También viajó a
Bogotá con su orquesta, sin embargo, fue en Cali, en el
Festival Panamericano, realizado en febrero de 1970 en el
Estadio Pascual Guerrero, el que mayor satisfacción le produjo.
En ese concierto, ante más de quince mil personas, alternó con
diferentes agrupaciones, entre ellas: La Sonora Matancera , El
Gran Combo, Ricardo Ray & Bobby Cruz, Nelson y sus Estrellas y
Los Supremos de Colombia. Su actuación fue muy bien comentada
por los críticos locales, lo que llevó a que lo contraten,
gracias a su amigo Saoco Rodríguez, en el Hotel Tequendama, uno
de los mejores lugares de concierto, donde se presentaban todos
los músicos de renombre. Más adelante, toca en el Grill
Miramar, en el Grill La Pampa , en La Gaite y graba para el
sello SONOLUX junto a Kiko Fuentes, el 45 RPM que contenía por
un lado “Cachumbambe” y por el otro “Linares Boggie”.
Recordando ese momento, el maestro Linares nos dice: “Cuando
llego a Colombia, me contrata una discoteca que se llamaba La
Fania , la gente ahí no creía que yo era Alfredo Linares, tenía
que estar mostrando mi pasaporte… es que, había mucha gente que
creía que Alfredo Linares era cubano o puertorriqueño, nunca un
peruano”.



En 1972 Alfredo Linares regresa a Lima con el proyecto de
grabar un disco. Esta vez utiliza los estudios de DINSA y la
distribución de SONOLUX, para presentar el LP Sensacionales .
La producción se grabó en dos partes: “Tiahuanaco”, “Nostalgia
Caleña”, “Baila Montuno” y “Mi Dulce Amor” , fueron hechos en
el Perú. En cambio, “Ponte en Onda”, “Desconfianza”, “El
Chévere”, “Solo Contigo Basta” y “Te Esperaré” , fueron
grabados en los estudios de Medellín, al año siguiente. El tema
“Tiahuanaco” es un latin jazz, que con el tiempo se ha
convertido en la mejor carta de presentación de Alfredo
Linares. No hay show o concierto que no se abra con ese
instrumental. Además, tiene todo un significado histórico,
porque representa a una de las más importantes culturas pre-
incas. La cultura Tiahuanaco habitó a orillas del Lago Titicaca
y sus descendientes, los aymaras, aún continúan viviendo en la
zona. “Creo, los antepasados incas me han inspirado con este
tema, que nace en una maleta, justamente en el trayecto de un
viaje a Lima”.


En ese momento, luego de haber lanzado el disco Sensacionales ,
recibe una propuesta para tocar con su orquesta en Panamá. Al
llegar, tremenda sorpresa la que se lleva, cuando se da cuenta
que su reciente disco Sensacionales se estaba distribuyendo en
todo ese país. Actitud poco transparente de los productores que
comercializaron el disco sin su consentimiento. “Cuando llego a
Panamá con el disco, me doy cuenta que ya lo habían sacado al
mercado. Preguntado el señor del sello disquero, que creo se
llamaba Delso, se lavó las manos, dijo que SONOLUX se lo había
enviado… Y efectivamente, averiguando después, SONOLUX me había
jugado sucio. Vemos que este aspecto de la música es muy
delicado”.



La Salsa
 

Para 1973 la salsa ya impactaba en toda la comunidad hispana de
Nueva York, y empezaba a promocionarse en Latinoamérica y el
Caribe. La Fania , disquera salsera por excelencia, fundada por
el flautista dominicano Johnny Pacheco y el abogado Jerry
Masucci, lograba una presencia importante en el mercado musical
de la ciudad. Ya se habían publicado los dos volúmenes del
concierto en el Cheetah, también era exhibida la película
Nuestra Cosa Latina y se anunciaba para octubre de ese año, el
más importante concierto de Fania All Stars en el Yankee
Stadium. Willie Colón, Larry Harlow, Ray Barretto, Roberto
Roena, Bobby Valentín, Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Ismael
Miranda, Pete ‘El Conde' Rodríguez, Santos Colón, Barry Rodgers
y Víctor Paz, eran proyectados como estrellas del firmamento
musical. La salsa estaba recogiendo sus frutos y en pocos años
se viviría el mayor auge de la música caribeña en su historia.
La Fania acaparaba la industria y monopolizaba el mercado. Sin
embargo, existiría una salsa que corría en paralelo, con
cultores independientes que no se sentían afectados por la
industria y cuyo ejemplo fue también tomado en todo el mapa
salsero. Así sonaba una salsa hecha en Puerto Rico, Panamá,
México, Venezuela, Colombia y Perú. Esa salsa, auténtica y
nacional, contaba las vivencias de sus urbes. Aquella navegó
siempre feliz, a pesar de la poca difusión.



Un ejemplo claro es el siguiente disco de Alfredo Linares,
Salsa…A Todo Sabor , grabado para IEMPSA en 1973, cuya primera
característica aparece en su propio título. El uso del término
salsa indicaba el ingreso formal a ese movimiento musical que
causaba furor en los Estados Unidos y que ya ingresaba
fuertemente a los mercados latinoamericanos. Debemos recordar
que, hasta ese momento, sólo las producciones de Federico
Betancourt y su Combo, Llegó la Salsa , editado en 1966 y Los
Hermanos Lebrón, Salsa y Contro l, editado en 1970, utilizaron
dicho término para titular sus discos. Posteriormente,
vendrían, en 1974, la película de Fania y el disco de Larry
Harlow, titulado simplemente Salsa . Este hecho significó el
despegue oficial de lo que los entendidos llamaron el período
del ‘Boom' industrial. Otra característica importantísima
presentada en aquel disco de Linares, fue la incorporación de
una sección de dos trombones, convirtiendo a su típica sonora
en una orquesta salsera. Sus temas, “Qué Conoces”, “Guaguancó
en Onda”, “Recuérdame”, “Mañana de Carnaval”, “Boogaloo Girl”,
“Ritmo en el Callejón” y el tema que da título al disco, “Salsa
a Todo Sabor” , están sabrosamente arreglados e interpretados
por, el singular, Kiko Fuentes.



Sin embargo, es en los dos años siguientes que produce una
serie de discos en formato 45 RPM para el sello INS (Industria
Nacional del Sonido), como Alfredo Linares y sus Estrellas,
cantando, además de Kiko Fuentes, el colombiano Roy Betancourt.
Logrando imponerse con efectividad y elegancia en los mercados
de Colombia y Venezuela. Esos discos, lamentablemente, fueron
ignorados totalmente por los medios en el Perú. Los temas “Mi
Nuevo Ritmo”, “Mambo Rock”, “Alma y Sentimiento”, “Estricto
Guaguancó”, “Mi Ritmo Caliente”, “Arrollando”, “A Escondidas
Llorarás”, “Salsa y Sabor”, “Soul Love”, “ La Música Por
Dentro”, “Vuelvo Pa'l Monte”, “Para Ti”, “Lo Último” y
“Chocolate” , fueron seleccionados y presentados en dos
producciones tituladas, Mi Nuevo Ritmo (1974) y A Escondidas
Llorarás (1975). En aquel momento ocurrió algo muy curioso, las
disqueras no tenían la materia prima para editar los discos. Ni
Fuentes, ni Sonolux, tampoco Codiscos, los únicos que contaban
con ese material eran INS. Es así que, a pesar que no era un
sello discográfico tan conocido, el maestro Linares le tuvo fe
a la modesta compañía y produjo estos 45 RPM. “Hice el negocio
con ellos, aunque no era un sello que tenía un membrete que se
conocía aquí en Colombia, sin embargo, la fuerza del disco, fue
lo que lo llevó arriba. Ese fue el “Mambo Rock” , que después
de dos meses, la venta fue muy bien”.


Vale la pena detenernos en este tema del “Mambo Rock” para
explicar su éxito en Latinoamérica. No existe otra versión que
haya fusionado el rock y el mambo de esa manera, y que reciba
el respaldo incondicional del melómano. Alfredo Linares es un
músico que está en constante evolución, planteándose nuevos y
difíciles retos, desarrollando fusiones que le permitan estar
siempre en la vanguardia de la música. El tema en cuestión, es
un experimento, una invitación a la juventud rockera a entrar
en un mundo sabroso, un ritmo en donde el melómano salsero de
ayer, hoy y siempre, disfruta sin condiciones en una gran
fiesta caribeña. Un puente entre el rock y la salsa, que va más
allá de competencias mal entendidas y aspectos nacionalistas.
El tema gustó más en Colombia que en cualquier otro país,
motivo por el cual ha sido versionado por sus diferentes
orquestas, siendo la canción de Alfredito la única y más
solicitada.



Música Verdadera


En 1976, deja Colombia y se muda a Venezuela. Se contacta con
Samuel del Real, un reconocido pianista colombiano radicado en
Caracas, quien le consigue un trabajo en el nightclub Las
Sencillas y lo pone al corriente de la movida musical de la
ciudad. Conoce a Cheo Navarro y Freddy Roldán, integrantes del
Grupo Mango, quienes lo invitan al ensayo de su banda. Da la
casualidad, que Samuel del Real no podía grabar con el Mango
por unos compromisos contraídos previamente, entonces,
consideran a Alfredo Linares como reemplazo en el piano. Así,
el maestro Linares graba el segundo disco del Grupo Mango, con
Cheo Navarro, Argenis Carmona, Freddy Roldán, Joe Ruiz y Moisés
Daubeterre. Su participación no solo quedó en el simple hecho
de tocar el piano, sino que colaboró con los arreglos, la
producción y hasta entregó un par de solos de piano.

 
Gozando con La Efectiva

Posterior a la experiencia con Mango, en plena euforia de la
salsa en Venezuela, Linares participó activamente en la movida
salsera caraqueña, produciendo un disco que largamente puede
considerarse entre los mejores producidos en aquel año de 1976
para el sello Fonodiscos. Así lo describe el periodista César
M. Rondón en su Libro de la Salsa (Oscar Todtmann Editores
C.A., Año 1980): “…puedo anotarles el disco Alfredito y sus
Estrellas , producido con escasísimos recursos por Alfredo
Linares, un excelente pianista peruano veterano de la misma
música nocturna, grabado con el respaldo de Mango y de los
mismos amigos de siempre. Este disco solitario, que tiene como
voz líder a Joe Ruiz, que fue producido a desgano por una
empresa disquera de muy poca fortuna, que difícilmente sonó en
la radio y que escasamente recibiría el comentario, favorable o
no, de algún experto, queda como muestra de la buena salsa que,
muy a pesar de las presiones de la marabunta, permanece
flotando en el ambiente, indicando con lamentable timidez, que
la calidad difícilmente desaparece...”.



Efectivamente, Rondón tenía razón, ese sensacional disco de
Alfredo Linares, no tuvo la más mínima difusión. En el Perú,
fue editado por INFOPESA (Industria Fonográfica Peruana SA.)
sin ningún criterio empresarial y comercial. No sonó en las
radios locales y se precipitó a un olvido casi total. Sin
embargo, ese disco que lleva por título Salsa de Verdad , es a
mi modesto entender, la mejor producción del maestro Linares.
Los temas, excelentemente arreglados y eficientemente
interpretados por el sonero venezolano Joe Ruiz, son: “Tu
Oportunidad”, “Sonando Contigo”, “No Me Llores”, “Pa'l Barrio
Obrero”, “Nadie Te Comprende”, “El Aventurero”, “Ahora Sí”, “Mi
Mal Querer”, “El Guarachero” y “El Bohemio” . Los músicos que
participaron en ese disco fueron: Rafael Araujo (Trompeta),
Alfredo ‘Pollo' Gil (Trompeta), Rodrigo Barbosa (Trombón),
Pucho Escalante (Trombón), Argenis Carmona (Bajo), Cheo Navarro
(Timbales), Gustavo Quinto (Congas), Orlando Arias (Clave),
Luis Enrique Gamboa (Bongó), Freddy Roldán (Coros), Carlos
Rodríguez (Coros) y Joe Ruiz (Cantante).



A la par con sus actuaciones en Las Sencillas, donde se sentía
muy a gusto y donde los músicos podían descargar libremente con
la buena salsa, continuó sus trabajos como productor y
arreglista. Formó un grupo del sindicato de músicos, que servía
para acompañar a diferentes artistas que visitaban Venezuela,
como Justo Betancourt o Nelson Pinedo. Colaboró con la orquesta
La Salsa Mayor en sus producciones De Frente y Luchando (Velvet
1978) y Sabrosa …! (Velvet 1980), con La Banda y su Salsa Joven
en la grabación Tremenda Salsa con la Banda , también con La
Gran Banda de Venezuela, con la Billo 's Caracas Boys de Billo
Frometa, con Los Pachecos y hasta como director musical de la
orquesta de José Luis ‘El Puma' Rodríguez, arreglando los temas
“Agárrense de las Manos” y “Pavo Real” , grandes éxitos de ese
cantante, que nos indicaba la gran versatilidad del pianista
peruano.



Para el año 1980, nos entregó lo que sería su última producción
en Caracas, Lo Que Tengo , grabado para el sello Fidelis, con
el mismo apoyo de Mango y con la incorporación en la trompeta
del peruano Lolet Molina, ex Sonora Macedo, y el cantante
Carlos Daniel Palacios, ex Grupo Madera, sobreviviente del
trágico accidente donde fallecieron sus compañeros. El disco
incluyó temas como: “Sonando Tambó”, “Se Formó la Fiesta ”, “A
Dónde Vas?”, “Sujétate la Lengua ”, “Mi Niña” y “Lo Que Tengo”
. Los temas fueron bien seleccionados, con arreglos de primera
línea, efectivos y muy sabrosos.



Ahora y Siempre

En el despunte de la nueva década, el maestro Linares retorna a
Colombia para radicar definitivamente en Cali, ciudad a la que
ama como su propia patria. En esa ciudad, su trabajo siempre ha
sido muy bien valorado y reconocido. Ha dictado una serie de
conferencias, charlas y clases sobre teoría musical, arreglos,
estructura y producción. Su gran capacidad de colaboración lo
llevó a participar en diversas orquestas colombianas como:
Conjunto Renacer, La Cali Charanga , Los Del Caney, Grupo
Calima, Lucho Puerto Rico & su Conjunto Son del Barrio,
Orquesta Matecaña, Daisy & su Grupo Los Conquistadores y la
Banda Departamental del Cauca. Con la misma inquietud de
siempre, no dejó de estudiar y analizar los criterios musicales
del momento, de componer y arreglar los temas que se incluirían
en su siguiente disco. En 1987, durante sus vacaciones por
Lima, concreta el proyecto de grabar su décima producción para
el sello IEMPSA.



Mientras participaba como invitado en la agrupación Perú All
Stars, al lado de connotados músicos nacionales, como: César
Loza (Trompeta), Beto Villena (Trompeta), Antonio Alzamora
(Trompeta), Lucho Calixto (Trombón), Oscar Vargas (Trombón),
Carlos Espinoza (Saxo Alto), Néstor Benites (Saxo Barítono),
Mario Arseno (Bajo), Elmo Sarrín (Timbales), Raúl Urbano
‘Cóllac' (Congas), José Luis Carrillo (Bongó y Campana),
Alfredo Lazo (Cantante) y Laura Mau (Cantante); Alfredo Linares
estaba terminando de ajustar ciertos detalles para poder grabar
y presentar su producción. El disco llevaría el título de Ahora
y Siempre: Alfredo Linares y sus Estrellas , presentando las
voces de Julio Barretto, Walter Andrade ‘Waltiño' y Raúl
‘Popeye' Villarán, considerado, entre los entendidos, el más
arrollador de los soneros peruanos. Sin embargo, el disco salió
al mercado con el título de Las Estrellas de la Máquina ,
debido a una negociación entre la disquera y el salsódromo La
Máquina del Sabor del empresario Boris Gómez.


El disco, de gran popularidad y excelentes resultados
financieros, incluyó los éxitos: “El o Yo” , composición del
bajista Walter Fuentes con arreglos del puertorriqueño Kuto
Soto; “Nadie Sufre” , cantado por Julio Barretto; “Rumbero
Bravo” , de los tiempos del Mango, actualizado por Linares, con
la sensacional interpretación de ‘Popeye' Villarán; “Celosa”,
“Pepe Carcocha” , compuesto por Julio Barretto y dedicado a su
padre; “El Farsante” de Walter Fuentes, que presentó al
cantante ‘Waltiño'; “Lo Mejor de mi Vida” , linda composición
de Alfredo Linares y “De Oro” de Fernando Echevarría, también
en la voz de Julio Barretto. Un excelente disco que demuestra
el talento nacional y el extraordinario genio de su director
Alfredo Linares.

En la actualidad, el maestro Linares sigue trabajando con
esfuerzo y dedicación, entregando con su orquesta la mejor
música de su repertorio, aquella que lo ha caracterizado por
siempre y que, a pesar de los años, nos sigue conmoviendo y
vibrando de emoción. Hace algunos meses leímos en la revista
Latin Beat de Los Ángeles, que los discos de Alfredo Linares se
vendían en www.ebay.com , a más de 200 ó 300 dólares por
algunos coleccionistas colombianos. Esos coleccionistas
conservan los primeros discos del sello MAG como reliquias
musicales. En ese sentido, nos alegra informar, que este año
estará lanzando al mercado una nueva producción, una selección
de sus mejores temas, con nuevos y mejores arreglos, pero
sobretodo, con el sonido digital que harán de “Tiahuanaco” , de
“Rumbero Bravo” o de “Pa' Barrio Obrero” , piezas exquisitas de
colección. Gracias maestro Alfredo Linares, por su amistad, por
su música, por colocar al Perú en el mapamundi de la salsa.



Comentarios acerca de Alfredo Linares:


Beto Villena , director y trompetista:
“Un virtuoso del piano que se adelantó a su época. Un conocedor
de la teoría y la clave. El más completo y exitoso de los
músicos peruanos radicando en el extranjero”.



Lucho Cueto, director y pianista:
“Uno de los músicos peruanos más originales. Tremendo pianista
y productor musical. Muy estudioso. Es un orgullo para
nosotros”.



Pablo Villanueva ‘Melcochita' , actor y sonero:
“Un genio de la música caribeña. Como integrante de su primera
Sonora puedo decir que es un músico completo. En el nivel de
los grandes, como Palmieri o Harlow”.



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